Investidura de Pedro Sánchez

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29 febrero 2016

Una investidura sin esperanza





            El teatro montado por el PSOE y encabezado por Pedro Sánchez para alcanzar  su investidura está llegando a su fin,  después de haberle  llevado a pactar con Ciudadanos un  acuerdo que es una manifestación escrita de la tomadura de pelo a los ciudadanos que protagoniza Pedro Sánchez,  con el consentimiento y apoyo de Rivera, quien no advierte que a él también le ha tomado el pelo con ese pacto, inútil a todas luces, porque imposibilita el apoyo necesario de Podemos a la investidura del líder del PSOE que sólo cuenta con sus 90 escaños y los  40 de Ciudadanos, lo que suma sólo 130 escaños que son insuficientes para conseguir que Sánchez llegue a ser Presidente del Gobierno.
            Mañana día 1 de marzo se celebrará, según la agenda del congreso, la primera sesión del debate de investidura en la que Sánchez podrá ofrecer su discurso de investidura, aunque sabe que, con la falta de apoyo de Podemos, es un intento absurdo e inútil de llegar a la Presidencia del Gobierno.
            Los últimos intentos del PSOE han fracasado para conseguir un acercamiento a Podemos que rompió todas las negociaciones con el PSOE al saber que este partido había firmado con Ciudadanos -a sus espaldas y con reuniones secretas y paralelas a las que mantenía con Podemos-, el acuerdo antes mencionado, por el que se inclina hacia la izquierda  C's que, en su intento de protagonizar el papel de partido puente y conciliador entre la derecha y la izquierda, por estar situado en un supuesto centro político que le permite oscilar de un lado al otro en el arco político y tener estas veleidades, según le convenga en cada momento de la vida política.
            Sánchez ha enviado en las últimas horas, en un intento desesperado de llegar a un acuerdo con Podemos, diferentes cartas  tanto a este partido, como a IU y Compromís, manifestándole que el acuerdo con  Ciudadanos irá más allá de los postulados firmados con dicho partido, lo que insinúa que este pacto es un mero borrador más leve y moderado que el que pudiera firmar con Podemos y las mareas que le acompañan. Esta propuesta es rechazada por todos los partidos de izquierdas que manifiestan que es una burla y un chantaje de última hora para conseguir el apoyo necesario para la investidura de Sánchez, porque es sólo un "corta y pega" del acuerdo con Ciudadanos, como define Podemos a la propuesta realizada por Sánchez al que niega todo apoyo o abstención en su investidura, tal como hacen IU y Compromís en la misma  línea de pensamiento que Podemos.
            Tal como están las cosas, no sería extraño que Sánchez anunciara antes de las 16:00 horas de mañana, día 1 de marzo, momento en el que está señalada su comparecencia y discurso de investidura, que desiste de presentar su candidatura por la falta manifiesta de apoyo, tal como hizo Rajoy en su momento y al que tanto, unos y otros, criticaron dicha decisión inteligente y oportuna.
            La izquierda desde el día 20 de diciembre, han mostrado no esa unidad cacareada de siempre, sino el continuo ambiente de crispación y de gresca que le ha acompañado, en sus diferentes partidos y mareas, a lo largo de la historia del siglo XX y XXI, por lo que la desunión, la discrepancia y las zancadillas han sido siempre una nota característica y sempiterna entre las diferentes formaciones políticas de la ideología marxista.
            Mientras tanto, Rajoy sabe que su momento está cerca para presentar su candidatura con el apoyo, en principio, de Ciudadanos, y el posible apoyo del PSOE, después del fracaso de la investidura de Sánchez, al que ha prometido Rajoy, al igual que a Rivera, la Vicepresidencia del Gobierno, en el caso de contar con su apoyo, lo que impediría que se volvieran a convocar nuevas elecciones, con el consiguiente y similar resultado que alargaría el tiempo de permanencia del Gobierno en funciones, con  los consiguientes problemas económicos que de ello se derivan y la inestabilidad política que pasa siempre una cara factura; sin olvidar el grave problema económico que supondría a cada partido la convocatoria de dichas elecciones.
            Todo esta situación, hace pensar que a Sánchez sólo le  queda presentarse a una investidura fallida desde el primer momento, con el desgaste político que eso supone tanto para él mismo como para el PSOE; o presentar su renuncia a S. M el Rey y después anunciarlo antes de que llegue la hora de  que se inicie su discurso de investidura que está llamada al fracaso desde el primer momento.
            Ahora, la investidura de Sánchez está fracasada de antemano, aunque busca los apoyos indirectamente de Rajoy a través de Rivera, y de este último con el que cuenta, pero con la exigencia de que su pacto firmado sea respetado al pie de la letra, olvidando Sánchez que le negó cualquier tipo de apoyo y de posible encuentro a Rajoy, el representante del partido más votado, negando así el principio democrático de que la mayoría  de votos debe ser respetada, y al que dedicaba la frase tantas veces oídas de que Rajoy "debe perder toda esperanza". Esperanza que ahora debe perder Sánchez que, de segundón en votos, ha querido usurpar el papel que sólo debería tener quien gane en cada ocasión las elecciones, sea del partido que fuere, para llegar a una investidura forzada con pactos falsos y contradictorios, consiguiendo así el rechazo de los partidos de izquierda, sus posibles aliados, y de la derecha que asiste paciente y atónita a este absurdo teatro de simulación de pactos imposibles para llegar al poder de quien sólo, por el número de votos obtenidos, le corresponde estar en la oposición.
            Mientras la fuga de capitales continúa y todo el esfuerzo de los españoles y del Gobierno de Rajoy se esfuma, aunque sacó a España del rescate y de la crisis pavorosa que dejó el desgobierno del PSOE, el mismo partido que quería pactar con Podemos un gobierno "progresista" y "de cambio", lo que viendo la situación en la que dejó Zapatero a España, sería un espantoso cambio que nos llevaría a estar igual que países tan "progresistas" como Venezuela y Grecia, sin olvidar el camino que lleva Portugal, países que se encuentran al borde del abismo.

            Todo esto hace necesario que se cambie la absurda Ley Electoral para no dejar sin contenido a la propia democracia basada en el número de votos, y para evitar situaciones tan esperpénticas y peligrosas como las que estamos viviendo, por culpa de quienes rechazaron un gobierno tripartito entre PP, PSOE y C's, que son ahora los que quieren que Rajoy les dé el visto bueno a quienes les negaron la razón, los votos y la palabra, además de toda esperanza, esa misma que abandona a Sánchez en el último momento cuando oye el portazo de Podemos y mareas que se han dado cuenta de que les han querido tomar el pelo, a pesar de ser toda la izquierda una promesa de gobierno "progresista" y "de cambio" que se ha quedado en un absoluto fiasco.