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02 marzo 2008

La zarabanda nacional


La Zarabanda nacional

por Ana Alejandre


Empezó la campaña preelectoral de las elecciones generales de 2008, es decir, comenzó la zarabanda nacional en la que se pone de manifiesto, una vez más, la verdadera catadura moral de los representantes de los diversos partidos políticos, especialmente del PSOE y del PP que son los únicos que se disputan el poder.


Y digo zarabanda porque, según el diccionario, zarabanda es en su acepción segunda: “Cosa que causa ruido estrepitoso, bulla o molestia repetida”. Y también “lío o barullo” en su tercer significado. Naturalmente, a nadie debe extrañar que utilice este término para denominar la campaña electoral que llena el ámbito diario nacional de ruido, estrépito, bulla y molestia repetida para los ciudadanos, voten o no, que se encuentran sumergidos en una serie de acusaciones, reproches, improperios, promesas y descalificaciones al contrario que convierten a esta etapa preelectoral en un gallinero donde lo que importa es hacer más ruido que el contrario y que el ciudadano y posible votante se dé cuenta del poderío que el partido actualmente en el poder o en la oposición, podrá tener si consigue la victoria para solucionar los mil y un problemas del ciudadano medio, sea o no votante a la formación política de que se trate.

Sobre todo, lo que llama la atención es la gran importancia que han tomado los debates televisivos entre las dos formaciones políticas que se disputan el poder, siguiendo así la trayectoria y la práctica habitual en las campañas presidenciales de los EE.UU. que saben que un debate llevado a buen puerto puede dar un vuelco electoral en los resultados e inclinar la balanza de la victoria en un sentido u otro. Por ello, el pasado lunes, Rajoy y Zapatero ofrecieron un debate en la cadena gubernamental, TVE, que puso de manifiesto el aplomo, la seguridad, la combatividad dialéctica y las razones de peso que mantuvo Rajoy en todo momento, y la imagen de inseguridad, titubeo y hasta un cierto asombro al ver la imagen crecida de su oponente, por parte de Zapatero, quien no supo estar a la altura de lo que esperaban sus electores, aunque habría que preguntarse si es que alguien en su sano juicio puede esperar nada congruente de un político que ha demostrado tantas veces la incongruencia de sus palabras en relación con los hechos posteriores.

Zapatero se ha dado cuenta de la victoria de Rajoy en ese primer debate y, por ello, junto con su grupo de asesores, ha decidido preparar el siguiente enfrentamiento televisado con Rajoy con toda atención y dedicación, por lo que ha suspendido varios mítines, para no volver a demostrar su inseguridad ante un Rajoy crecido y victorioso que ha demostrado que el lema de su campaña “las ideas claras”, es algo más que una simple frase publicitaria. No ignora, aunque parece ignorar otras razones de peso, que una victoria ante las cámaras de televisión puede ser más decisiva en una campaña electoral que muchos mítines ante el público previamente convencido de votar al candidato que les habla desde la tribuna y al que escuchan para reafirman unas ideas, si es que las tienen claras sobre el programa electoral que quieren votar, o en definir la elección visceral que lleva a votar a un partido político más por el instinto que por la razón.

Por eso el próximo debate puede inclinar la balanza a favor de uno y otro de los candidatos, como parece que ha sucedido con el debate anterior, pues según han afirmado socialistas contrarios a la línea gubernamental de Zapatero, les ha hecho pensar en cambiar su voto, a pesar de ser radicalmente de izquierdas, a otra agrupación que no sea la de Zapatero y sí a la representada por Rosa Díez - en cuyas filas se encuentran intelectuales comprometidos como Sabater- , otra socialista defraudada y totalmente contraria a la política del actual Presidente del Gobierno y cuya desilusión le hizo abandonar al PSOE en busca de otra línea socialista que fuera más viable y menos caótica, impredecible y esperpéntica como es la que ha mantenido durante este tiempo el Gobierno liderado por Zapatero.

A pesar de las afirmaciones de que el país y su economía marchan viento en popa, los ciudadanos se preguntan a qué país se refiere el Gobierno de Zapatero, ya que no pueden reconocer esa bonanza en este país llamado España en el que los productos básicos alimenticios han subido como la espuma, las hipotecas y los intereses crediticios mucho más aún, lo que ha frenado muchas posibles compras de pisos, paralizando así el sector de la construcción con la consiguiente destrucción de muchos miles de puestos de trabajo en el mismo; así como las esperanzas fallidas de muchos jóvenes, y de los que no lo son tanto, porque no pueden acceder a una casa, mientras ven que los salarios permanecen inalterables, especialmente los de la función pública, además del uso y abuso de los contratos basuras y bajando, por lo tanto, la capacidad adquisitiva de los españoles en general, a excepción de los políticos encumbrados en el poder, por lo que parecen no advertir los problemas reales de un país que parecen gobernar desde la utopía de sus propias fabulaciones.

Mientras todos dudan de ese bienestar que cacarean los socialistas, los jóvenes investigadores se manifiestan ayer en Madrid, pidiendo más recursos para la investigación, parcela tan abandonada en España de forma secular; los cazadores también lo hacen en protesta por las nuevas medidas del Ministerio de Medio Ambiente que hace peligrar la caza y los muchos millares de personas que viven de forma directa o indirecta de esta actividad; así como la ETA aconseja a sus seguidores que se abstengan de votar para defender sus derechos de "nación pisoteada", según sus teorías separatistas, además de poner una bomba en una sede del partido del PSOE en Vizcaya, como advertencia para dicho partido de cuáles serán las consecuencias de no seguir con las negociaciones que el PSOE niega haber mantenido o, quizás, para hacerle creer a la opinión pública de que no ha habido nunca dichas negociaciones con el partido en el poder y ello aleje toda sospecha de esta formación política y no le reste votos tal suposición o seguridad de los ciudadanos; y, por si eso fuera poco, nos encontramos a los nacionalistas de uno y otro lado, abucheando, insultando y vejando a los miembros del PP en sus diversos mítines en las Comunidades de rancio historial nacionalista, poniendo así en evidencia el verdadero talante antidemocrático de quienes acusan de fascistas a los miembros del PP, olvidando, en un alarde de cinismo, que son elllos mismos quienes utilizan esas armas dialécticas de falta de respeto al contrario político y a sus ideas que definen al fascismo como tal entre otras muchas características.


En esta zarabanda política, es fácil perder el Norte de quién es quién y ha hecho qué por parte de los electores, pues mientras unos políticos que han tratado de convencer que no hay en España más naciones que las formadas por los territorios en los que los nacionalismos más exacerbados han hecho mella en el ánimo de muchos ciudadanos que han creído todas las patrañas antiespañolistas y antihistóricas y haciéndoles creer también a las nuevas generaciones una historia falseada y basada en los oscuros intereses de los grupos nacionalistas y separatista, otros tratan de demostrar lo contrario: de que España es una nación en la que es posible, deseable y natural sentir el orgullo de ser español.

Por eso, las diversas consignas políticas se entrecruzan para convencer a los votantes de a quién votar. Pese a ello, muchos ciudadanos saben ya quién ha mentido más, quien ha faltado a sus promesas electorales de la campaña anterior y sobre todo, como en el cuento de Caperucita Roja, ya saben adivinar que detrás de la inocente cara de la abuelita amable, dadora de subvenciones, amiga de nacionalistas y acogedora de inmigrantes sin papeles, se esconde la faz del lobo feroz que intenta comerse a la España real y cambiarla por una pluralidad de naciones hechas a la carta, en las que nadie, sean ciudadanos del Norte, del Sur, del Este o del Oeste, sepan ya quién es quién, qué son ellos y quien es la madre que parió a tantos experimentos nacionalistas, federalistas y separatistas, porque lo que de verdad saben es que con gobernantes así la nación española en la que cabemos todos y no sobra nadie, va a la deriva en un mar revuelto de intereses espúreos que algunos están tratando continuamente de agitar y crear tormentas en él, para que así y como dice el refrán: “en mar revuelto, ganancia de pescadores”, sobre todo, si los pescadores y los de la lonja que reciben los beneficios de la pesca no tienen escrúpulos.

Esperemos por ello, que el mar embravecido de la política nacional se calme por fin y el nuevo Gobierno maneje el timón, pero buscando siempre llevar la nave y la pesca, mucha o poca, al único puerto que debe servirles de faro para gobernar y que no es otro que el que late incansablemente en la oscuridad política y que tiene sólo un nombre, un Norte y un destino, y éste sólo puede ser el bien de España. que es, en definitiva, el de todos los ciudadanos españoles, sin excepción ni omisión alguna.