Investidura de Pedro Sánchez

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07 octubre 2013

Cuesta arriba

El lendakari Iñigo Urkullu y Artur Mas

Ana Alejandre


            España está empezando tímidamente a salir de la crisis, a pesar de los más de seis millones de parados que siguen actualmente en busca de empleo. Sin embargo, a pesar de la terrible realidad que esa cifra representa, se empiezan a vislumbrar el freno a la caída hacía el abismo al que estábamos abocados, para comenzar a caminar cuesta arriba por una pendiente muy inclinada y resbaladiza; pero que puede librarnos de la hasta ahora imparable caída a la bancarrota total como país, si hablamos colectivamente; y como ciudadanos singulares, individualmente.
            A pesar del catastrofismo impenitente de Rubalcaba que seguía dando lecciones de buen gobierno a Rajoy y su equipo, en un alarde de cinismo y de desmemoria, porque parece habérsele olvidado cómo dejo económicamente a España él y su desgobierno, negando las terribles evidencias que los hechos mostraban, ha aceptado la evidencia de las buenas expectativas económicas que el último trimestre ha dejado, especialmente, por tres factores: el incremento espectacular del turismo, la bajada de la prima de riesgo y el aumento de las exportaciones, aunque matizó que ahora "tenemos más impuestos, más deuda y menos empleos", lo que demuestra que su desmemoria está a la par que su cinismo, sobre todo si se contempla la situación actual con la que dejó a su marcha del Gobierno.
            A esta leve situación de mejoría que ya reconoce el Banco Central Europeo y las buenas expectativas que anuncia para atajar los graves problemas del país como son: el paro y la crisis económica que es causante del primero, se contrapone el clima de crispación política e inseguridad que plantean las continuas reivindicaciones separatistas de catalanes y vascos.
            El gobierno acepta dialogar sobre "la tercera vía" que propone Mas, aunque afirma Rajoy que no entiende bien en qué consiste dicha vía, pero recuerda constantemente a Mas que sólo aceptará negociar dentro de la Constitución, lo que acota el terreno, siempre resbaladizo, de todo nacionalismo separatista y sus muchas y graves contradicciones y chantajes.
            Al tema catalán se une la escalada de violencia contra el PP que protagonizan los miembros de Sortu, después de la operación realizada contra la plataforma de apoyo a los presos de ETa "Herrira", el pasado 30 de septiembre, que les ha llevado a precintar con carteles de los presos de ETA el acceso a la sede de los populares de San Sebastián, el pasado viernes. Actos que en vez de ser combatidos y repudiados desde el  Gobierno vasco, ha sido respondido por el lendakari, Iñigo Urkullu, al contestar a una pregunta de un miembro de HB Sortu sobre dicho tema en el Parlamento de Vitoria, de una forma que sólo añade más leña al fuego de una hoguera que ya está demasiado virulenta, al afirmar que dicha operación contra "Herrira" "es un «obstáculo» porque «no contribuye a allanar el camino a la paz", aunque añadió que los radicales no caigan en las provocaciones que suponen las detenciones del pasado lunes 30 de septiembre y les instó a que exijan de inmediato el desarme de ETA, además de que hagan un juicio crítico de su pasado. En una palabra, un doble lenguaje con el que quiere contentar a todos, pero seguir siendo, por una parte, demócrata y, por la otra, un lendakari vasco con aspiraciones secesionista que se apunta al Estado democrático al que dice representar y, al mismo tiempo, afirma que las detenciones de la policía a miembros afines a ETA son las que dificultan el camino de la paz, en otro alarde de cinismo que se suma ya a los muchos que se producen todos los días por parte de la oposición y de sus aliados. Si existe corrupción del lenguaje en esta sociedad, tanto Mas como Urkullo representan a la perfección ese fenómeno que se basa en la disociación que existe entre una idea y la expresión de la misma.
            Si por esto fuera poco, S.M. el Rey se recupera de la enésima operación de cadera para ponerle un implante provisional a la espera del definitivo, mientras la Familia Real ha bajado puntos de forma alarmante en la opinión pública, por culpa de los "adosados", es decir, Urdangarin y sus chanchullos, que han cubierto de sospechas y dudas sobre el buen hacer de la Infanta Cristina, quien por serlo, precisamente, ahora  es objeto de acusaciones infamantes por el hecho de ser una esposa que confiaba ciegamente  en quien no lo merecía y ha manchado la digna conducta de los Monarcas y de las Infantas que se ven perjudicados por quien nunca debió entrar a formar parte de la Familia Real.
            Ya se oyen voces que solicitan la abdicación del Monarca en su hijo, el Príncipe de Asturias, como si una operación de cadera impidiera seguir siendo Rey a quien ha demostrado serlo para todos los españoles, con dignidad, sentido de la responsabilidad y lealtad a España en los difíciles tiempos de la transición democrática y la no menos difícil España "democrátizada" de las últimas décadas, con sus vaivenes políticos y sus bonanzas y crisis económicas, con la época de las vacas gordas que ahora se han convertido en flacas para todos, incluso para los que hincharon la burbuja económica que les ha reventado en las narices, dejando al país en cuero y  tiritando de frío y miedo por el futuro negro que nos espera si no se le pone remedio.
            La vuelta a la vida normal después de las vacaciones comienza llena de dudas e interrogantes  entre el guirigay político, la crisis económica, la deslealtad constitucional de muchos políticos que defendieron la Constitución en un momento dado y, ahora, quieren saltársela para conseguir sus fines separatistas o partidistas, mientras los  españoles siguen luchando para llegar a fin de mes o encontrar trabajo, aún más difícil; y las empresas hacen equilibrios para poder seguir con la actividad y adaptarse al cambio de la legislación laboral, de la bajada en el consumo. Mientras, la oposición sigue cambiando de rumbo, según el momento y la ocasión, defendiendo por una parte "el derecho a decidir" de los nacionalistas y, por otra, manifestando su respeto a la Constitución, pero sin dejar por ello de seguir crispando la opinión pública, anunciando su apoyo a continuas manifestaciones, protestas, algaradas, huelgas y demás prácticas, supuestamente democráticas, que sólo consiguen llenar la ciudad de desperdicios, impiden la vida normal ciudadana, causan pérdidas a empresas y trabajadores, y hacen que la convivencia ciudadana sea cada vez  más caótica, difícil, insegura y  crispada para todos.
             A los países, como a las empresas, se les saca adelante trabajando más, siendo más competitivos con el resto del mundo y teniendo las ideas claras en cuanto a la propia responsabilidad en  esta crisis que es debida al mal hacer de los políticos, de los empresarios, de los trabajadores y de todos los ciudadanos, sin excepción. El mal no es sólo culpa de unos, sino de todos los factores que intervienen en una sociedad y a todos nos compete arrimar el hombro, hacer un esfuerzo de responsabilidad, trabajar más y mejor y quejarnos menos.
            Naturalmente, esto no es "políticamente correcto" decirlo, porque los trabajadores, pensionistas, parados y ciudadanos en general ya se han/nos hemos apretado tanto el cinturón como para no aguantar que nos exijan más esfuerzos los políticos que no renuncian a sus prebendas. Sin embargo, las empresas sólo pueden crear puestos de trabajo cuando pueden competir en igualdad de condiciones con las competidoras, extranjeras o nacionales, y para ello los conflictos, huelgas, algaradas y follones son lo que menos conviene para sanear las cuentas, para poder seguir hacia adelante con la actividad y para continuar, si no creando empleo, por lo menos no destruyendo más puestos de trabajo.
            Esto recuerda el caso del cirujano que le decía al enfermo  que tenía una pierna gangrenada que tenía que cortársela, y el paciente le preguntaba con un hilito de esperanza si esa solución era completamente necesaria, a lo que le respondió el cirujano de forma irónicamente convencido: "No, si lo que desea es ser enterrado con ella".
            Los problemas económicos tienen siempre una solución que es la más difícil, desagradable y esforzada: trabajar más y aguantar el chaparrón hasta que escampe. No hay huelga, ni manifestación, ni protesta que pueda hacer que una empresa deficitaria pueda seguir adelante, y lo único que consigue es "enterrarla" antes,  por no aceptar que, para no perder los supuestos derechos sobre el papel que tienen sus trabajadores, la empresa, sus directivos, los trabajadores, los socios capitalistas y los derechos  laborales se vayan al garete sin solución y más deprisa, como el enfermo gangrenoso se iría a la tumba por no aceptar quedarse sin una pierna.
            Por eso, el otoño  comienza con una cuesta larga y difícil, muy difícil y empinada, pero  para poder remontarla hace falta que todos empujen en la misma dirección y no cada uno en sentido contrario. Eso es lo que están haciendo algunos partidos, muchos políticos y bastante ciudadanos que, bien intencionados y mal informados, creen que la culpa siempre la tienen los demás, los otros, sin darse cuenta de que esos "otros" somos todos para los demás, por lo que la culpa sin rostro se diluye sin que nadie acepte, aceptemos, la  responsabilidad propia.

             Empecemos a cumplir con las propias obligaciones sin más dilaciones y sin más excusas, para poder subir cuesta arriba y no caer, de nuevo, en el peligro de volver a bajar velozmente cuesta abajo hacia el abismo que sigue, inexorablemente, al final de toda caída de una cuesta escarpada y llena de peligros.

11 abril 2013

Más de lo mismo



            por Ana Alejandre


            Los esfuerzos del Gobierno para sacar a España de la crisis -aunque ya están empezando a dar sus primeros frutos que no son visibles para la mayoría de los ciudadanos porque tanto el PSOE como los Sindicatos mayoritarios no dejan de animar a los ciudadanos a que sigan saliendo a la calle a protestar "de lo que sea", con tal de que se siga creando un clima de crispación social que sea palpable no sólo en España, sino en el mundo-, se encuentran no sólo respaldados por la CEE, sino por gobiernos como el de los EE.UU que animan a que Rajoy siga con las medidas restrictivas para salir de la crisis y aún las acreciente para que España pueda empezar a dejar de decrecer, lo que ya se empieza a producir dicho descenso en la caída, y a crecer a partir de 2014. A pesar del "rapapolvo" recibido por Rajoy  de las autoridades comunitarias por las cuentas de los años 2009,2010 y 2011, años en los que gobernaba el PSOE, pero  cuya crítica ha recibido su sucesor en el gobierno, además del espantoso déficit y situación precaria en la que había dejado el gobierno de Zapatero sumida a la economía nacional.
            Todo el esfuerzo continuo y eficaz que está realizando el Gobierno, sin embargo, se encuentra siempre contestado por la izquierda recalcitrante e ignorante, apoyada por los Sindicatos inoperantes y siempre dañinos para la defensa de los que, supuestamente, tendría que defender como son los trabajadores -aunque lo que sólo defienden y ha quedado demostrado son los propios intereses de los Sindicatos y de los partidos políticos que los sostienen y promueven-.  que no dejan de provocar tensión social y política con el uso y abuso de continuas manifestaciones a las que acuden millares de ciudadanos bienintencionados que creen que salen a protestar en defensa de sus derechos, cuando sólo hacen bulto en las manifestaciones que son sólo la forma utilizada por la izquierda para intentar echar al PP del Gobierno a pesar de su mayoría de votos. Esto traduce lo que piensa la izquierda ultramontana y sus adláteres de lo que es la democracia y el propio respeto que le merece, porque lo único que desea es volver a "desgobernar" para así llevar de nuevo a este país al  borde del precipicio donde lo dejó y de donde lo está sacando el Gobierno actual, a pesar de las dificultades inherentes a la gravísima situación que encontró a su llegada y que no se puede resolver en semanas o meses, además de necesitar la colaboración de todos para que España vuelva a tener la economía boyantes de la que gozaba cuando Aznar dejó el poder y llegó la plaga socialista que sólo sabe destruir aquello que encuentra por su incapacidad manifiesta de gobierno y de crear riqueza y bonanza económica.
            A todo ello se suma la imputación de S.A.R. la Infanta Doña Cristina en el caso Noos, porque el Juez ha encontrado "indicios", imputación que ha sido impugnada por la Fiscalía. Naturalmente, todos los ciudadanos, excepto el Rey, son imputables en caso de cometer un delito, y los miembros de la Casa Real no son una excepción. Sin embargo, esta imputación, por su cercanía a Don Juan Carlos, puede ser utilizada por los republicanos a ultranza y sus aliados que están en la mente de todos para utilizarla como ariete contra la figura del Monarca que ve así manchada su limpia trayectoria por unos hechos delictivos que aún no han sido probados ni sentenciados sino que son meros "indicios". No hay que olvidar que la Constitución consagra el principio de presunción de inocencia de un imputado hasta que no se pruebe su culpabilidad con todos los medios que la Ley exige escrupulosamente. De esa presunción de inocencia no está exenta la infanta Doña Cristina, al igual que otro ciudadano, como tampoco lo está de ser imputada. Pero de la imputación a la  declaración de culpabilidad y posterior condena hay un gran trecho que sólo los Tribunales pueden cruzar, no la opinión pública que siempre está en contra de quien ostenta un rango superior en la escala social, aunque no tenga pruebas para acusar y sólo indicios que hay que probar.  Sin embargo, ese mismo pueblo que reclama justicia, se levanta en contra de la Ley y su castigo que siempre reclama para los poderosos siempre sospechosos por el mero hecho de serlo, cuando la Policía coge in fraganti a un delincuente en pleno acto delictivo y tiene que enfrentarse con la muchedumbre enfurecida que reclama que se deje libre al delincuente sorprendido en plena comisión de un delito. Es decir, la presunción de condena que se niega a priori a quien está encausado por "indicios", se le atribuye ipso facto al delincuente común que ha sido sorprendido por la Policía  en plena acción delictiva, porque sea alguien del mismo barrio al que todo el mundo conoce y es, según  la opinión de sus convecinos, "un buen muchacho", aunque tenga detrás más de veinte atracos, robos, hurtos y demás delitos probados y sentenciados. Curioso país es España, siempre debatiéndose en la contradicción pura y dura, en los excesos y en la extraña división que hace de buenos y malos, de lo justo y lo injusto, del bien y del mal y de la evidente envidia soterrada que hay siempre debajo de la piel de cada español de aquello que no tiene y poseen otros: dinero, posición social, belleza, inteligencia, bondad y hasta sentido moral. Eso no se perdona nunca y hay que castigarlo, aunque sólo sea con la siempre velada sospecha sobre la rectitud de los demás que anida en cualquier ciudadano hacia los que tienen más suerte, talento o mejor fortuna.
            Además de la querella que ha presentado la Infanta Doña Cristina contra el Instituto Nóos por haberla implicado una actividades con apariencia legal y que ha devenido en un asunto penal que ahora se debate en los Tribunales, su marido, Iñaki Urdangarin, se encuentra dispuesto a aceptar un puesto como parte  del equipo técnico de la selección nacional de balonmano de Qatar. A esta salida del país la Fiscalía anticorrupción no se opone y no tiene intención de solicitar la retirada del pasaporte, según ha manifestado. De todas formas, sería más aceptable para la propia justicia y su visión por parte de los ciudadanos que dicha salida de España la realizara cuando hubiera recaído sentencia firme de su inocencia o bien, hubiera cumplido la condena impuesta en caso contrario, pero nunca antes.
            Otro caso de inocencia probada es la que ha recaído a favor de  Camps y su supuesta utilización de fondos públicos para costearse su guardarropa personal. El Tribunal Supremo ha declarado su inocencia de tal imputación que ya fue sentenciada en su contra,  y por la que tuvo que renunciar a sus cargos públicos y su militancia en el PP. Esto viene a abundar en que los Tribunales son los únicos que deben enjuiciar y sentenciar a los imputados, pero no la opinión pública siempre tan proclive a creer en la inocencia de los suyos, de sus allegados por uno u otro motivo, y en la culpabilidad de los otros, de los ajenos, sobre todo si son ideológicamente contrarios, o tienen una mayor cuota de poder, de dinero o de fama.
            A todos los problemas que tiene la sociedad española, los nacionalistas catalanes y su continuas exigencias disparatadas al Gobierno, han hecho exclamar a Rajoy que no existe posibilidad alguna de acuerdo con ellos, después de su reunión con Artur Mas; ni encuentra disponibilidad ni buena predisposición para llegar a un acuerdo en el pacto fiscal, por la irracional, exigente e intolerante actitud de los nacionalista catalanes con Mas a la cabeza, que exigen del Presidente del Gobierno, a través de su continuo chantaje sobre las cuestiones fiscales, que tome una decisión personal sobre la declaración de soberanía de Cataluña que sólo le corresponde a las Cortes que es donde tiene que plantearlas, según le ha hecho saber con buen sentido y mejor acierto. El Presidente del Gobierno afirmó que desea el entendimiento con los nacionalistas, pero no puede aceptar bajo ningún concepto la actitud de estos de "lo tomas o lo dejas" totalmente rechazable, por parte de quienes han perdido el norte y, por querer hacer  más grande a Cataluña como nación independiente, están cayendo en el ridículo. Además, están consiguiendo también un efecto contraproducente para todo lo catalán, ya que para muchos españoles que miraban con simpatía a Cataluña, por ser una parte más de España, están mirando ahora con acritud y rechazo a quienes, por culpa de los malos políticos que la gobiernan, se están convirtiendo en "extranjeros" y gente no grata, con declaración o sin ella de independencia, en justa respuesta al rechazo manifiesto a todo lo español.
            Por si ya fuera poco, el colmo del disparate ha sido que la Generalitat afirma, según la prensa de fecha de hoy, que no cumplirá la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia Catalana que obliga a dar clase en castellano en las escuelas catalanas en donde haya uno  o varios alumnos cuyos padres hayan solicitado por vía judicial tal derecho a estudiar sus hijos en dicha lengua que, además, es la estatal. Desfachatez no falta en los nacionalistas catalanes y, además, trufadas con exigencias y chantajes, mientras se saltan la Constitución y las leyes, según le conviene a sus intereses. Todo ciudadano se pregunta ¿hasta cuándo va a soportar el Estado español semejante afrenta sin responder con contundencia a quienes hacen de las leyes una moneda de cambio para sus continuas y abusivas exigencias?
            A todo esto se suma la oleada de acoso -o escrache como le llaman- a políticos del PP por parte de los activistas antidesahucios, sumando ya una larga lista de quince miembros del PP que sufren ya esa actividad antidemocrática de acoso que nada tiene que ver con la grave problemática de los desahuciados que apoyamos todos, sino que es una simple disculpa más, orquestada por los grupos de izquierda, para seguir creando conflictos, problemas y tensión social, en una demostración palpable de antijuridicidad, de talante antidemocrático que pone más de manifiesto el verdadero cariz de la izquierda montaraz y asilvestrada que sufrimos en España que defiende la Ley cuando le interesa, y se la salta sin ningún reparo cuando le conviene. Los afectados por los desahucios, verdaderas víctimas sociales que merecen toda la ayuda y el respeto que la sociedad pueda darles, son la excusa esgrimida por quienes sólo intentan hacerles inviable su estancia en el poder al partido que ha ganado legítimamente las elecciones generales, haciendo tabla rasa de la Ley, y saltando los derechos de los políticos acosados a ejercer libremente su cargo, sin presiones ni extorsiones, en una clara demostración de la verdadera naturaleza antisocial que tienen quienes dicen defender a los desahuciados y a los ciudadanos, en general, cuando sólo  intentan utilizarlos para sus propios fines políticos.
            El segundo trimestre de 2013 sigue mostrando la incapacidad de la izquierda para aceptar la decisión de los ciudadanos en  las urnas que le echó del poder, y para volver a él intentará aliarse  hasta con el demonio, si fuera preciso, con tal de poder obstaculizar la labor de gobierno de Rajoy y su equipo, haciendo  sus aliados -sindicatos, grupúsculos antitodo y demás finas hierbas-, continuos enjuagues con las leyes y los derechos de los ciudadanos,  demostrando  así que la  política de la izquierda está basada en el chantaje, el acoso, la extorsión y la crispación ciudadana. Cuando no se puede ni se sabe gobernar, lo que ha demostrado el paso por el gobierno del  PSOE en la historia reciente de España,  hay que procurar no dejar que gobiernen otros, aunque se tenga que estar continuamente usando el pito, la pancarta, las manifestaciones a troche y moche, el acoso y la extorsión, por esto y por lo contrario, a fin de demostrar lo mal que lo están haciendo quienes están en el Gobierno -quizás, para que los ciudadanos no se acuerden de cómo lo hizo el PSOE de "bien" cuando tuvo el poder-, y así poder superar el trastazo que se lleva continuamente en la intención de votos en todas las encuestas y la mala opinión y recuerdo que tienen todos los ciudadanos de cuando el PSOE gobernaba y destrozaba este país llamado España.
            Trimestre peliagudo va a ser éste y siempre van a estar en la palestra los sempiternos "defensores de los derechos ciudadanos" que no van a dejar vivir tranquilos a los ídem, ni los dejarán trabajar en sus diferentes ocupaciones con tranquilidad -los que tienen trabajo, afortunadamente, ni a quienes lo buscan con desesperación que es lo que realmente les importa-, porque si de algo saben los "paladines" de la justicia es hacer imposible la convivencia ciudadana, crear tensiones, crispación y malestar general. Eso sí, de lo único que no saben es de trabajar -pero si de vivir del trabajo ajeno-, de cumplir y respetar las leyes, de crear riqueza y bienestar social que es de lo que, realmente, está necesitado este país, como cualquier otro, y lo que sobran son los hacedores de conflictos perpetuos que viven de la supuesta defensa de los intereses y derechos ajenos, cuando sólo buscan asegurar los suyos y sólo crean pobreza, desempleo, inseguridad y odio entre los españoles.
            Estos sí que saben cómo vivir del cuento y contarlos también y, después, que el resto de los españoles paguen la cuenta.



25 enero 2013

Salto al vacío



El Parlamen aplaude a Artur Mas depués
de aprobar la declaración de soberanía

           La aprobación por parte del Parlamento catalán de la declaración soberanista, en el día de ayer, ha hecho declarar  hoy al Ministro del  Interior, Jorge Fernández Díaz, que el gobierno "va a cumplir y hacer cumplir la ley" (lo que es la obligación matriz para todo Gobierno legítimo) , en una clara alusión a que no se va a permitir por el Ejecutivo español las veleidades, declaraciones unilaterales y las proclamas separatistas de Artur Mas y sus adláteres, saltando la Constitución en un osado brinco antijurídico de quien se cree el nuevo Companys resucitado, en sus continuas proclamas incendiarias sobre el derecho de Cataluña a declarar su soberanía e independencia de España, lo que le valió a éste último, en su momento, ser considerado una figura épica dentro del territorio catalán y entre las filas nacionalistas, aunque mirado con recelo y cierto desprecio por políticos como Azaña.

            Artur Mas ha declarado que ha llegado el momento de hablar con el Gobierno, aludiendo así de forma cínica a que ha llegado el momento de chantajear al Estado español para que acepte la reforma fiscal que, en su día, solicitaba Cataluña al Gobierno, por sentirse, como siempre, víctima de un reparto desigual de obligaciones y derechos, antigua cantinela que no se corresponde con la verdad, pero que es esgrimida constantemente por los nacionalistas catalanes.

            Es en este aviso de negociaciones con el Gobierno, donde se aprecia la similitud que tiene la actitud de Artur Mas y los nacionalistas catalanes de hoy, con los hechos de los nacionalistas catalanes de 1934, cuando la reforma de la Ley de  Contratos de Cultivo que tenía enfrentados a la Generalitat, dominada por la Esquerra, y al gobierno central, y que fue aprobada por el  Parlament, una vez que la Lliga abandonara el Parlament sin mayores obstáculos, aunque la Lliga, sin embargo, denunció ante las Cortes dicha ley aprobada, por rebasar en su contenido al Estatuto e ir contra  la tradición catalana y los derechos de propiedad. Dicho conflicto llegó  hasta el Tribunal de Garantías Constitucionales, creado en tiempos de Azaña, y el Tribunal dictó contra dicha ley. El Gobierno, queriendo congratularse con Esquerra, propuso hacerle pequeños cambios a dicha ley, pero sin  modificar lo fundamental de su articulado, para promulgarla antes de poder hacerle más cambios, pero Campmany ni aceptó la decisión del Tribunal, ni tampoco la propuesta conciliadora del Gobierno presidido por Samper, diciendo que "el fallo [del Tribunal] -afirmó- es la culminación de la ofensiva contra Cataluña! y "los buenos catalanes" debían "defender su prestigio con la sangre de sus venas" 1

            Las frases de Campmany, que eran seguidas y repetidas por  su partido y la prensa, crearon así un clima de exasperación entre el pueblo catalán por las supuestas agresiones a Cataluña por parte del Gobierno, de la derecha, y de todos los supuestos enemigos de Cataluña.

            Abadal, un nacionalista moderado, advirtió, ante numerosos  abucheos e insultos, en el Parlament, que había que acatar la decisión del Tribunal que había sido creado con la propia participación de Esquerra y que la actitud de Campamny iba en contra de los intereses de Cataluña, porque podía perder la Autonomía, ante lo que Campamany le respondió que "Admitamos que Cataluña sea vencida y que nos arrebaten todas las libertades; pero como los que estamos al frente perderemos la vida, renacerá de una manera triunfante la nacionalidad catalana".2
            Sin embargo, según afirma Amadeo Hurtado, agente negociador de la Generalitat en el conflicto,  "Supe que a la sombra de esa situación confusa, la Ley de Contratos de Cultivo era un pretexto para alzar un movimiento insurreccional contra la República, porque desde las elecciones de noviembre anterior no la gobernaban las izquierdas".3

            Como se vé en la situación actual, muchos catalanes están en contra del separatismo, incluso miembros del PSOE se han abstenido de votar a favor de dicha declaración de soberanía. También,  empresarios catalanes como el Presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Miquel Valls, se muestra preocupado por la marcha que llevan las reivindicaciones separatistas y el acuerdo al que han llegado CiU yERC, por las medidas económicas que proponen estos grupos políticos (con independencia del tema soberanista que agravaría aún más la situación) con la subida de impuestos y otras cuestiones que se alejan completamente de los objetivos de los empresarios catalanes, y le recuerda a Artur Mas "la prioridad del Govern debe ser la economía catalana" (ABC/Cataluña/ 17/12/12.). 
             En el mismo sentido de preocupación y alarma, se ha pronunciado Joaquim Gay de Montellà, presidente de la patronal de la gran empresa catalana Fomento del Trabajo, denunciando el aumento de la presión fiscal que puede significar el acuerdo con ERC, y advierte que la posible consulta sobre autodeterminación se tiene que hacer dentro del marco de la legalidad constitucional y afirma que no debe salir nunca de la legalidad establecida y no de la supuesta "legalidad" catalana que CiU y ERC quieren crear, teniendo sólo como base una ley de Consultas creada por el Parlament. Gay de Montolla insiste en que una consulta sin plenas garantías puede crear dudas razonables sobre la propia estructura legal de Cataluña y  afirma con rotundidad: "Si un territorio es capaz de llevar a cabo una cosa fuera de la legalidad, también lo podría hacer en otro asunto" (ABC/Cataluña/ 17/12/12.)., 

            Ante una situación creada y fomentada por Artur Mas, con la anuencia de los socialistas cuando estaban en el poder, pues no hay que olvidar la fatídica frase pronunciada por ex Presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, cuando dijo que "aceptaria lo que decidieran los catalanes", aludiendo a su declaración unilateral de soberanía y separatismo del Estado español, y recordando que la más dura ofensiva nacionalista catalana se ha producido a partir del momento de que los socialistas salieron del Gobierno por la rotunda victoria del PP en las últimas elecciones generales, ¿no cabe preguntarse que Mas está actuando como lo hizo en su momento Campmany, siempre acusando al Estado español como el mayor enemigo de Cataluña  del que le provienen todos sus males, intentando fraccionar no sólo a la sociedad catalana entre separatistas y los que no lo son, aunque se sienten igualmente catalanes que los primeros y también españoles, y a la propia sociedad española, en un momento de crisis feroz económica, demostrando la falta de escrúpulos de los gobernantes catalanes, su rechazo a todo lo español y su falta de visión del peligro que está haciendo correr a Cataluña como Autonomía y a los propios ciudadanos catalanes como tales? La respuesta no es difícil, aunque Artur Mas y sus aliados separatistas creen tener todas las cartas para hacer un juego definitivo y conseguir doblegar al Estado español ante su chantaje, como la bravata de cualquier mal jugador, con un salto al vacío de cuyas fatales consecuencias le están avisando los propios catalanes más sensatos e inteligentes que no olvidan otras intentonas de la historia como  la protagonizada por Campmany y que fue la antesala de la Guerra Civil.

             A todos hace oídos sordos Artur Mas, quizás porque no advierte que el pueblo español tiene una excelente memoria, tanto como para no olvidar el continuo rechazo hacia todo lo español que exhiben los separatistas catalanes con él a la cabeza. Y esa memoria por parte de los compradores españoles (no hay que olvidar que Artur Mas quiere la independencia, pero no renuncia al mercado español para sus bienes y servicios) le va a costar caro a Cataluña, porque ningún español sensato va a invertir un euro  en comprar productos o servicios a una Comunidad que se siente no española y que rechaza todo lo que proviene de España, aunque entre ese "todo", sin embargo, no cuenta para los separatistas catalanes el dinero de los bolsillos de los consumidores  españoles, quienes, sin embargo, no olvidarán nunca el rechazo a los español de los políticos catalanes y por eso decidirán comprar productos de otras Comunidades, igual de buenos que los catalanes, y que no miran al resto de los españoles con desprecio y rechazo como los nacionalistas catalanes. El pueblo español nunca ha estado en contra de Cataluña, pero a fuerza de sentir el continuo rechazo victimista  y el desprecio de los catalanes nacionalistas,  va a empezar a sentir el mismo rechazo a todo lo catalán, empezando por sus productos y servicios, porque como decía Schakespeare: "La memoria es el centinela del cerebro", de ese cerebro que recuerda quién es amigo y  qué, cómo, cuándo y a quién comprar.

            Y esas y otras cuestiones como son las propias advertencias del Gobierno y las consecuencias que se deriven de tales pronunciamientos unilaterales de autodeterminación, son las que olvida Artur Mas en el salto al vacío que ha emprendido, con los ojos vendados y los oídos cerrados a todo aquello que no sea dicho en alabanza de su intento de crear un Estado de una Comunidad; pero lo más peligroso y grave es que detrás de él  y su camarilla, va a arrastrar a siete  millones de catalanes, sensatos y alarmados ante este peligroso desafío que está haciendo al Estado español del que forma parte Cataluña y al resto de los ciudadanos españoles que no van/vamos a olvidar fácilmente la nueva afrenta separatista de quienes sólo nos ven como meros compradores de los productos catalanes. 
            Toda una lección de ceguera y de estupidez que está dando Artur Mas con su absurdo empeño separatista. Sólo despertará de ese nefasto sueño independentista cuando se reflejen sus resultados en las cuentas y balances de las empresas catalanas y en el consiguiente nivel económico de cada catalán. Entonces sí que va a tener a los enemigos en su propia casa y pidiéndole cuentas del desastre que él mismo ha ocasionado con su insensata ceguera y entonces no podrá hacer caso omiso ni oídos sordos..Sólo entonces, acudirá a pedir ayuda al Estado español, al que ha llamado continuamente "extranjero" y "opresor" para que le soluciones el problema, ese mismo problema que su insensato sueño separatista le va a crear a Cataluña y a los que comulgan con la peregrina idea de que Europa va a recibir al  novísimo Estado catalán con los brazos abiertos y los bolsillos también, a pesar del triste recorrido que hizo por Europa Artur Mas, hace unos meses, en los que se encontró que le recibían a él y a su proyecto independentista, con caras largas, banderas españolas, cuando no, con la negativa de concederle audiencia.
              Es evidente que Artur Mas tiene mala memoria, tanto como olfato político y sentido de la realidad.  Como dice Antonio Gala, hablando de este político: "Artur Mas, no es más, es menos", aunque no se puede ser más ciego y sordo y tener menos sentido y prudencia política.

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1 Los mitos de la Guerra Civil, Pío Moa, La Esfera de los Libros, 2004, pág. 87

2   (obra citada)   pág. 88

3   (obra citada)   pág. 89