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25 enero 2013

Salto al vacío



El Parlamen aplaude a Artur Mas depués
de aprobar la declaración de soberanía

           La aprobación por parte del Parlamento catalán de la declaración soberanista, en el día de ayer, ha hecho declarar  hoy al Ministro del  Interior, Jorge Fernández Díaz, que el gobierno "va a cumplir y hacer cumplir la ley" (lo que es la obligación matriz para todo Gobierno legítimo) , en una clara alusión a que no se va a permitir por el Ejecutivo español las veleidades, declaraciones unilaterales y las proclamas separatistas de Artur Mas y sus adláteres, saltando la Constitución en un osado brinco antijurídico de quien se cree el nuevo Companys resucitado, en sus continuas proclamas incendiarias sobre el derecho de Cataluña a declarar su soberanía e independencia de España, lo que le valió a éste último, en su momento, ser considerado una figura épica dentro del territorio catalán y entre las filas nacionalistas, aunque mirado con recelo y cierto desprecio por políticos como Azaña.

            Artur Mas ha declarado que ha llegado el momento de hablar con el Gobierno, aludiendo así de forma cínica a que ha llegado el momento de chantajear al Estado español para que acepte la reforma fiscal que, en su día, solicitaba Cataluña al Gobierno, por sentirse, como siempre, víctima de un reparto desigual de obligaciones y derechos, antigua cantinela que no se corresponde con la verdad, pero que es esgrimida constantemente por los nacionalistas catalanes.

            Es en este aviso de negociaciones con el Gobierno, donde se aprecia la similitud que tiene la actitud de Artur Mas y los nacionalistas catalanes de hoy, con los hechos de los nacionalistas catalanes de 1934, cuando la reforma de la Ley de  Contratos de Cultivo que tenía enfrentados a la Generalitat, dominada por la Esquerra, y al gobierno central, y que fue aprobada por el  Parlament, una vez que la Lliga abandonara el Parlament sin mayores obstáculos, aunque la Lliga, sin embargo, denunció ante las Cortes dicha ley aprobada, por rebasar en su contenido al Estatuto e ir contra  la tradición catalana y los derechos de propiedad. Dicho conflicto llegó  hasta el Tribunal de Garantías Constitucionales, creado en tiempos de Azaña, y el Tribunal dictó contra dicha ley. El Gobierno, queriendo congratularse con Esquerra, propuso hacerle pequeños cambios a dicha ley, pero sin  modificar lo fundamental de su articulado, para promulgarla antes de poder hacerle más cambios, pero Campmany ni aceptó la decisión del Tribunal, ni tampoco la propuesta conciliadora del Gobierno presidido por Samper, diciendo que "el fallo [del Tribunal] -afirmó- es la culminación de la ofensiva contra Cataluña! y "los buenos catalanes" debían "defender su prestigio con la sangre de sus venas" 1

            Las frases de Campmany, que eran seguidas y repetidas por  su partido y la prensa, crearon así un clima de exasperación entre el pueblo catalán por las supuestas agresiones a Cataluña por parte del Gobierno, de la derecha, y de todos los supuestos enemigos de Cataluña.

            Abadal, un nacionalista moderado, advirtió, ante numerosos  abucheos e insultos, en el Parlament, que había que acatar la decisión del Tribunal que había sido creado con la propia participación de Esquerra y que la actitud de Campamny iba en contra de los intereses de Cataluña, porque podía perder la Autonomía, ante lo que Campamany le respondió que "Admitamos que Cataluña sea vencida y que nos arrebaten todas las libertades; pero como los que estamos al frente perderemos la vida, renacerá de una manera triunfante la nacionalidad catalana".2
            Sin embargo, según afirma Amadeo Hurtado, agente negociador de la Generalitat en el conflicto,  "Supe que a la sombra de esa situación confusa, la Ley de Contratos de Cultivo era un pretexto para alzar un movimiento insurreccional contra la República, porque desde las elecciones de noviembre anterior no la gobernaban las izquierdas".3

            Como se vé en la situación actual, muchos catalanes están en contra del separatismo, incluso miembros del PSOE se han abstenido de votar a favor de dicha declaración de soberanía. También,  empresarios catalanes como el Presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Miquel Valls, se muestra preocupado por la marcha que llevan las reivindicaciones separatistas y el acuerdo al que han llegado CiU yERC, por las medidas económicas que proponen estos grupos políticos (con independencia del tema soberanista que agravaría aún más la situación) con la subida de impuestos y otras cuestiones que se alejan completamente de los objetivos de los empresarios catalanes, y le recuerda a Artur Mas "la prioridad del Govern debe ser la economía catalana" (ABC/Cataluña/ 17/12/12.). 
             En el mismo sentido de preocupación y alarma, se ha pronunciado Joaquim Gay de Montellà, presidente de la patronal de la gran empresa catalana Fomento del Trabajo, denunciando el aumento de la presión fiscal que puede significar el acuerdo con ERC, y advierte que la posible consulta sobre autodeterminación se tiene que hacer dentro del marco de la legalidad constitucional y afirma que no debe salir nunca de la legalidad establecida y no de la supuesta "legalidad" catalana que CiU y ERC quieren crear, teniendo sólo como base una ley de Consultas creada por el Parlament. Gay de Montolla insiste en que una consulta sin plenas garantías puede crear dudas razonables sobre la propia estructura legal de Cataluña y  afirma con rotundidad: "Si un territorio es capaz de llevar a cabo una cosa fuera de la legalidad, también lo podría hacer en otro asunto" (ABC/Cataluña/ 17/12/12.)., 

            Ante una situación creada y fomentada por Artur Mas, con la anuencia de los socialistas cuando estaban en el poder, pues no hay que olvidar la fatídica frase pronunciada por ex Presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, cuando dijo que "aceptaria lo que decidieran los catalanes", aludiendo a su declaración unilateral de soberanía y separatismo del Estado español, y recordando que la más dura ofensiva nacionalista catalana se ha producido a partir del momento de que los socialistas salieron del Gobierno por la rotunda victoria del PP en las últimas elecciones generales, ¿no cabe preguntarse que Mas está actuando como lo hizo en su momento Campmany, siempre acusando al Estado español como el mayor enemigo de Cataluña  del que le provienen todos sus males, intentando fraccionar no sólo a la sociedad catalana entre separatistas y los que no lo son, aunque se sienten igualmente catalanes que los primeros y también españoles, y a la propia sociedad española, en un momento de crisis feroz económica, demostrando la falta de escrúpulos de los gobernantes catalanes, su rechazo a todo lo español y su falta de visión del peligro que está haciendo correr a Cataluña como Autonomía y a los propios ciudadanos catalanes como tales? La respuesta no es difícil, aunque Artur Mas y sus aliados separatistas creen tener todas las cartas para hacer un juego definitivo y conseguir doblegar al Estado español ante su chantaje, como la bravata de cualquier mal jugador, con un salto al vacío de cuyas fatales consecuencias le están avisando los propios catalanes más sensatos e inteligentes que no olvidan otras intentonas de la historia como  la protagonizada por Campmany y que fue la antesala de la Guerra Civil.

             A todos hace oídos sordos Artur Mas, quizás porque no advierte que el pueblo español tiene una excelente memoria, tanto como para no olvidar el continuo rechazo hacia todo lo español que exhiben los separatistas catalanes con él a la cabeza. Y esa memoria por parte de los compradores españoles (no hay que olvidar que Artur Mas quiere la independencia, pero no renuncia al mercado español para sus bienes y servicios) le va a costar caro a Cataluña, porque ningún español sensato va a invertir un euro  en comprar productos o servicios a una Comunidad que se siente no española y que rechaza todo lo que proviene de España, aunque entre ese "todo", sin embargo, no cuenta para los separatistas catalanes el dinero de los bolsillos de los consumidores  españoles, quienes, sin embargo, no olvidarán nunca el rechazo a los español de los políticos catalanes y por eso decidirán comprar productos de otras Comunidades, igual de buenos que los catalanes, y que no miran al resto de los españoles con desprecio y rechazo como los nacionalistas catalanes. El pueblo español nunca ha estado en contra de Cataluña, pero a fuerza de sentir el continuo rechazo victimista  y el desprecio de los catalanes nacionalistas,  va a empezar a sentir el mismo rechazo a todo lo catalán, empezando por sus productos y servicios, porque como decía Schakespeare: "La memoria es el centinela del cerebro", de ese cerebro que recuerda quién es amigo y  qué, cómo, cuándo y a quién comprar.

            Y esas y otras cuestiones como son las propias advertencias del Gobierno y las consecuencias que se deriven de tales pronunciamientos unilaterales de autodeterminación, son las que olvida Artur Mas en el salto al vacío que ha emprendido, con los ojos vendados y los oídos cerrados a todo aquello que no sea dicho en alabanza de su intento de crear un Estado de una Comunidad; pero lo más peligroso y grave es que detrás de él  y su camarilla, va a arrastrar a siete  millones de catalanes, sensatos y alarmados ante este peligroso desafío que está haciendo al Estado español del que forma parte Cataluña y al resto de los ciudadanos españoles que no van/vamos a olvidar fácilmente la nueva afrenta separatista de quienes sólo nos ven como meros compradores de los productos catalanes. 
            Toda una lección de ceguera y de estupidez que está dando Artur Mas con su absurdo empeño separatista. Sólo despertará de ese nefasto sueño independentista cuando se reflejen sus resultados en las cuentas y balances de las empresas catalanas y en el consiguiente nivel económico de cada catalán. Entonces sí que va a tener a los enemigos en su propia casa y pidiéndole cuentas del desastre que él mismo ha ocasionado con su insensata ceguera y entonces no podrá hacer caso omiso ni oídos sordos..Sólo entonces, acudirá a pedir ayuda al Estado español, al que ha llamado continuamente "extranjero" y "opresor" para que le soluciones el problema, ese mismo problema que su insensato sueño separatista le va a crear a Cataluña y a los que comulgan con la peregrina idea de que Europa va a recibir al  novísimo Estado catalán con los brazos abiertos y los bolsillos también, a pesar del triste recorrido que hizo por Europa Artur Mas, hace unos meses, en los que se encontró que le recibían a él y a su proyecto independentista, con caras largas, banderas españolas, cuando no, con la negativa de concederle audiencia.
              Es evidente que Artur Mas tiene mala memoria, tanto como olfato político y sentido de la realidad.  Como dice Antonio Gala, hablando de este político: "Artur Mas, no es más, es menos", aunque no se puede ser más ciego y sordo y tener menos sentido y prudencia política.

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1 Los mitos de la Guerra Civil, Pío Moa, La Esfera de los Libros, 2004, pág. 87

2   (obra citada)   pág. 88

3   (obra citada)   pág. 89