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29 diciembre 2011

Nuevo año, nuevo Gobierno

AS.MM.  los Reyes, con el nuevo Gobierno


                La victoria aplastante del PP en las últimas elecciones generales celebradas el 20 de noviembre de 2011, no sólo supone un cambio en el rumbo político de España, sino también un cambio en la propia mentalidad del español medio, porque acostumbrado a la forma de gobernar socialista, basada en la cultura de la subvención, del despilfarro indiscriminado, de la corruptela y la componenda y, en general, en la falta de criterio para discernir entre lo prioritario y lo superfluo, se encuentra con otro talante político que está basado en la exigencia del esfuerzo colectivo, del ahorro, del saneamiento de las cuentas públicas, de la creación de puestos de trabajo, haciendo lo más acertado para que las empresas encuentren incentivos a la hora de contratar, además de una bajada de la presión fiscal a las mismas, dentro de lo posible en esta situación de bancarrota que se ha encontrado el nuevo Gobierno y que había sido ocultada por el anterior, y en un mayor aumento del control del gasto público y de la responsabilidad institucional, buscando  así el objetivo final de paliar el exceso de déficit que se situado en un 8%, cifra insostenible, y conseguir un ajuste presupuestario, además de anunciar la mayor subida de impuestos que se conoce en la historia de la democracia española, compromiso que ha anunciado Mariano Rajoy, en la conferencia de prensa que dio el pasado viernes, 30 de diciembre de 2011, a fin de cumplir con las exigencias de la Unión Europea
            Este nuevo talante gubernamental, ha generado una mayor confianza, a pesar de la situación general económica europea que está sumida en una profunda crisis, bajando así la prima de riesgo española, aunque la bolsa sigue con continuas oscilaciones porque la situación no puede mejorar de un día para otro, ya que la enfermedad económica que atravesamos es lo suficientemente grave como para esperar una larga, larguísima, convalecencia de este país que ha caído en picado desde el estado de bienestar anteriormente disfrutado al de paupérrima economía que ahora sufre.
            El ciudadano español, sea de cualquier punto geográfico, sabe que le esperan doce meses, por ceñirnos solo a 2012, en los que verá como su sueldo se encuentra no solo congelado sino disminuido por la pérdida de ciertas retribuciones que han mermado considerablemente, incluso desaparecido en algunos supuestos, en el caso de funcionarios, y en permanente amenaza de pérdida del puesto de trabajo, para aquellos que trabajan en la empresa privada. Por otra parte, los empresarios tratan de sacar adelante sus negocios y empresas, confiando en el nuevo rumbo que marca la llegada del PP al poder que, como ya demostró en otras legislaturas en las que estaba en el poder, consiguió un nivel de prosperidad y riqueza nacional consolidada y que desparecieron cuando llegaron lo socialistas al poder y su rodillo capaz de triturar cualquier estado de bienestar y bonanza conseguido por otros gobiernos más eficaces.
            El panorama del español se podría situar en estos parámetros de contención y ahorro, además de ciertas restricciones económicas que se pueden resumir en las siguientes medidas que serán muy bien aceptadas por unos y muy mal por otros, según el caso.
·          Sueldos congelados, después de la bajada sufrida en 2010 y la congelación de 2011.
·         Subida del IPC (Indice de Precios al Consumo) en un 2,4% en 2011, índice que subirá en el presente año.
·         Pagará más por el IRPF (Impuesto de la Renta de las Personas Físicas) que queda situado, aproximadamente, en unos 475 euros más para un casado con dos hijos y unos ingresos anuales de 46.000 euros.
·         Más horas de trabajo: los funcionarios pasarán de 35 horas semanales a 37,5 horas, con la opción de poder negarse a dicha ampliación con la rebaja correspondiente en la nómina.
·         Se cancelan las aportaciones del Estado a los planes de pensiones de los funcionarios.
·         Subida del impuesto del IBI, aproximadamente en un 10%
·         Aumento de las pensiones contributivas en un 1%.
·         Prórroga del subsidio de desempleo por unos meses más.
·         Vuelve la reducción por la compra de vivienda y se mantiene el impuesto reducido del IVA del 4%
           
Naturalmente, toda medida económica que suponga restricciones en el cobro y aumento en el gasto de cada familia será mal recibida, pero los tiempos no aconsejan otra política que la de contención del gasto público y el aumento de las obligaciones de cada ciudadano que, aunque sean siempre impopulares, a medio y largo plazo se ven los resultados favorables de los que todos nos beneficiaremos, aunque los sacrificios sean ahora mayores y poco gratos para la economía familiar.
Esperamos que este nuevas directrices que toma la economía de España sea la que nos lleve a unos niveles de estabilidad y bienestar que garanticen a las futuras generaciones la posibilidad de encontrar un país que ha sabido cambiar de rumbo en el último momento antes de caer en el precipicio al que nos llevaban quienes no sólo negaban la realidad en la que estamos sumidos, sino que la agravaban cada día con sus decisiones erróneas y su incapacidad de saber llevar el timón de la nave nacional que iba haciendo aguas y ha estado a punto de llevarnos todos a pique con su inoperancia y errores de cálculo.