Investidura de Pedro Sánchez

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29 diciembre 2011

Nuevo año, nuevo Gobierno

AS.MM.  los Reyes, con el nuevo Gobierno


                La victoria aplastante del PP en las últimas elecciones generales celebradas el 20 de noviembre de 2011, no sólo supone un cambio en el rumbo político de España, sino también un cambio en la propia mentalidad del español medio, porque acostumbrado a la forma de gobernar socialista, basada en la cultura de la subvención, del despilfarro indiscriminado, de la corruptela y la componenda y, en general, en la falta de criterio para discernir entre lo prioritario y lo superfluo, se encuentra con otro talante político que está basado en la exigencia del esfuerzo colectivo, del ahorro, del saneamiento de las cuentas públicas, de la creación de puestos de trabajo, haciendo lo más acertado para que las empresas encuentren incentivos a la hora de contratar, además de una bajada de la presión fiscal a las mismas, dentro de lo posible en esta situación de bancarrota que se ha encontrado el nuevo Gobierno y que había sido ocultada por el anterior, y en un mayor aumento del control del gasto público y de la responsabilidad institucional, buscando  así el objetivo final de paliar el exceso de déficit que se situado en un 8%, cifra insostenible, y conseguir un ajuste presupuestario, además de anunciar la mayor subida de impuestos que se conoce en la historia de la democracia española, compromiso que ha anunciado Mariano Rajoy, en la conferencia de prensa que dio el pasado viernes, 30 de diciembre de 2011, a fin de cumplir con las exigencias de la Unión Europea
            Este nuevo talante gubernamental, ha generado una mayor confianza, a pesar de la situación general económica europea que está sumida en una profunda crisis, bajando así la prima de riesgo española, aunque la bolsa sigue con continuas oscilaciones porque la situación no puede mejorar de un día para otro, ya que la enfermedad económica que atravesamos es lo suficientemente grave como para esperar una larga, larguísima, convalecencia de este país que ha caído en picado desde el estado de bienestar anteriormente disfrutado al de paupérrima economía que ahora sufre.
            El ciudadano español, sea de cualquier punto geográfico, sabe que le esperan doce meses, por ceñirnos solo a 2012, en los que verá como su sueldo se encuentra no solo congelado sino disminuido por la pérdida de ciertas retribuciones que han mermado considerablemente, incluso desaparecido en algunos supuestos, en el caso de funcionarios, y en permanente amenaza de pérdida del puesto de trabajo, para aquellos que trabajan en la empresa privada. Por otra parte, los empresarios tratan de sacar adelante sus negocios y empresas, confiando en el nuevo rumbo que marca la llegada del PP al poder que, como ya demostró en otras legislaturas en las que estaba en el poder, consiguió un nivel de prosperidad y riqueza nacional consolidada y que desparecieron cuando llegaron lo socialistas al poder y su rodillo capaz de triturar cualquier estado de bienestar y bonanza conseguido por otros gobiernos más eficaces.
            El panorama del español se podría situar en estos parámetros de contención y ahorro, además de ciertas restricciones económicas que se pueden resumir en las siguientes medidas que serán muy bien aceptadas por unos y muy mal por otros, según el caso.
·          Sueldos congelados, después de la bajada sufrida en 2010 y la congelación de 2011.
·         Subida del IPC (Indice de Precios al Consumo) en un 2,4% en 2011, índice que subirá en el presente año.
·         Pagará más por el IRPF (Impuesto de la Renta de las Personas Físicas) que queda situado, aproximadamente, en unos 475 euros más para un casado con dos hijos y unos ingresos anuales de 46.000 euros.
·         Más horas de trabajo: los funcionarios pasarán de 35 horas semanales a 37,5 horas, con la opción de poder negarse a dicha ampliación con la rebaja correspondiente en la nómina.
·         Se cancelan las aportaciones del Estado a los planes de pensiones de los funcionarios.
·         Subida del impuesto del IBI, aproximadamente en un 10%
·         Aumento de las pensiones contributivas en un 1%.
·         Prórroga del subsidio de desempleo por unos meses más.
·         Vuelve la reducción por la compra de vivienda y se mantiene el impuesto reducido del IVA del 4%
           
Naturalmente, toda medida económica que suponga restricciones en el cobro y aumento en el gasto de cada familia será mal recibida, pero los tiempos no aconsejan otra política que la de contención del gasto público y el aumento de las obligaciones de cada ciudadano que, aunque sean siempre impopulares, a medio y largo plazo se ven los resultados favorables de los que todos nos beneficiaremos, aunque los sacrificios sean ahora mayores y poco gratos para la economía familiar.
Esperamos que este nuevas directrices que toma la economía de España sea la que nos lleve a unos niveles de estabilidad y bienestar que garanticen a las futuras generaciones la posibilidad de encontrar un país que ha sabido cambiar de rumbo en el último momento antes de caer en el precipicio al que nos llevaban quienes no sólo negaban la realidad en la que estamos sumidos, sino que la agravaban cada día con sus decisiones erróneas y su incapacidad de saber llevar el timón de la nave nacional que iba haciendo aguas y ha estado a punto de llevarnos todos a pique con su inoperancia y errores de cálculo.

06 octubre 2011

Otoño caliente

Otoño caliente


La disolución de las Cortes y la correspondiente apertura del período electoral marcan el rumbo político nacional. A ello hay que sumarle la reforma de la Constitución a fin de controlar el déficit público, propugnada por Rajoy en 2010 y que despertó la hilaridad de Rubalcaba y de Zapatero que alegaban que dicha reforma no era necesaria, mostrándose a lo largo del tiempo, en menos del transcurso de un año, la necesidad imperiosa de haber realizado antes  dicha reforma para intentar controlar en el futuro el gasto público y, por ende, el endeudamiento que, hasta la fecha y sin dicho control, ha dejado en la quiebra técnica a las arcas públicas autonómicas y municipales.
Los sondeos dan una clara y abultada mayoría al PP, a pesar de que Rubalcaba, el actual candidato a la Presidencia por el PSOE, intenta dar una imagen de renovación inexistente, prometiendo aplicar nuevas ideas a la crisis económica que se cierne sobre España, olvidando que la lógica les hace preguntarse a los ciudadanos que si esas ideas existen por qué no las aplicaron hace tiempo para paliar la catástrofe económica que desborda todas las previsiones. Quien falló en el pasado, volverá a hacerlo en el futuro por su incapacidad para aportar ideas, para cumplir sus promesas y para llevar las riendas del gobierno de un país que ha confiado demasiado gratuitamente en las promesas electorales socialistas, olvidando el desastre que supuso para España los años de poder de Felipe González que llevaron a alcanzar iguales cotas millonarias de parados, de inflación y de penuria a los que supo dar cumplida respuesta y solución Aznar y su equipo, quienes dejaron las arcas llenas y la economía boyante cuando perdieron las elecciones, en aquel terrible año de 2004 por las maniobras conjuntas de nacionalistas y PSOE que todos conocemos.
La exigencia de ETA de que se acerquen a los presos etarras a Euskadi, y la disolución del aparato de comunicación abertzale de Eguin, parece despertar esperanzas en una parte del nacionalismo vasco  que confía que con esas cortas medidas se podrá llegar a conseguir la amnistía que solicitan los presos etarras, además de su objetivo político que es la independencia, olvidando que la condición sine qua non para conseguir algunos beneficios penitenciarios es el abandono definitivo de las armas por parte de ETA y la disolución de la banda armada, cosa que está muy lejos de conseguirse por ahora, porque dicha organización terrorista sigue estando activa y no da muestras de querer disolverse sin conseguir primero la total independencia del territorio vasco.
La cifra de parados supera ya los cinco millones y sólo en el mes de septiembre pasado ha engrosado con otros 90.000 parados más. La reforma económica urgente es sólo posible si en el 20 de Noviembre se consiguiera que el PSOE abandone el gobierno y que en su lugar se instale el buen sentido, la lógica y el cuidado por los intereses del país que representa el PP, única fuerza política capaz de sacar a España de la bancarrota.
La Comunidad Económica Europea mira con desconfianza la posible recuperación de España, y teme que se vuelva otra Grecia a la que rescatar, aunque la ministra Salgado afirma que nuestra situación es diferente, a pesar de que no especifica en qué se basa dicha diferencia, a juzgar por los datos catastróficos que unos y otros especialistas de la economía van dando y en los que se muestra que en 2012 España no alcanzará el crecimiento previsto, sino que se estancará.
Los nacionalismos catalán y vasco siguen propugnando todas aquellas medidas que puedan hacer cada vez más inviable vivir en sus respectivos territorios de dichas Comunidades a todos los que no sean oriundos de los mismos y, en el caso de Cataluña, la inmersión lingüística sigue siendo la tónica habitual, impidiendo el conocimiento y uso del español, idioma oficial de toda España, obligando a los niños catalanes que hablen y escriban sólo en catalán, llegando hasta la desfachatez Artur Mas de decir que la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que afirma el derecho de estudiar, hablar y escribir en castellano dentro de Cataluña, se respeta pero no se pondrá en práctica, hecho insólito en sí mismo de que un político, presidente de una Comunidad Autónoma, se oponga a cumplir las sentencias de Tribunales de Justicia con un desprecio total a la Ley y al  Estado de Derecho que rige en España y en Cataluña, como Comunidad que es dentro del territorio español.
Todas estas notas políticas y económicas, aunque no se pueden citar todas las que configuran el panorama nacional por ser interminables su relación, son las que convierten a este otoño electoral en un otoño caliente en el que los intereses de España están en juego, pero  esta vez lo está en manos de los españoles responsables que cuando depositen su voto piensen en quiénes les han llevado a la ruina, no una sino dos veces, para que pueda así cambiar el panorama político y el futuro de esta rica, generosa, pero muchas veces ciega a la razón, nación española.





04 junio 2011

Primavera conflictiva


El batacazo en las elecciones municipales y autonómicas que ha sufrido el PSOE, y la victoria consiguiente del PP que le ha sacado más de dos millones de votos, lo que vaticina la próxima derrota del partido en el poder en las elecciones generales del próximo año; sumado a la crisis económica que no se acaba de resolver por los vaivenes, desaciertos, cambios de rumbo y demás desaguisados a los que nos tiene acostumbrado el Gobierno, convierten a esta primavera ya abocada al verano en una estación caliente política y socialmente que parece anunciar un verano aún más tórrido en cuanto a situaciones cada vez más problemáticas para la sociedad española que ha manifestado su deseo de cambio, aunque el PSOE hace oídos sordos y alarga su estancia en el poder, aupando a Rubalcaba como próximo candidato a la Presidencia del Gobierno, descartando a la ministra Carmen Chacón que ha tenido que desdecirse de su declarada intención de presentarse como candidata, ante dicho anuncio -más bien amenaza de Rubalcaba de “tirar la toalla”, si siguiera con dichos propósitos su compañera del Gobierno-, dejando el campo libre a quien es el que manda en el Gobierno desde su nombramiento como Vicepresidente Primero y verdadero líder de un PSOE cada vez más confuso, convulso y contrariado ante los resultados de las elecciones autonómicas que les ofrece un panorama sombrío para las generales, porque saben que la derrota será aún mayor y les arrebatará el poder al que se agarra desesperadamente, desoyendo lo que los ciudadanos le ha dicho en las urnas y que no es otra cosa que la repetición de la famosa frase de Aznar en el congreso, cambiando el nombre del receptor de la misma:”¡Váyase, Sr. Zapatero!”



A todo lo anterior, hay que sumarle la crisis de las hortalizas, especialmente del pepino español, por el anuncio de Alemania de ser el causante de la epidemia producida por una mutación de la bacteria E. coli, que ha producido más de diecisiete muertos en dicho país, y se extiende por toda Europa con un número provisional de afectados de más de mil quinientos, incluso ha llegado a España en la que se han contabilizado dos casos de dicha infección bacteriana, una de ellas la de un español que visitó Alemania recientemente. El desmentido posterior de la culpabilidad de las hortalizas españolas en la transmisión de dicha enfermedad, no resuelve las millonarias pérdidas sufridas por los agricultores españoles que reclaman ser indemnizados por una afirmación que después se ha confirmado ser falsa y que ha causado un desastre económico del que le costará recuperarse a los muchos afectados. Sin embargo, en el día de hoy Angela Merkell ha confirmado que Alemania está dispuesta a indemnizar los daños sufridos por los agricultores españoles, para lo que tomará las decisiones oportunas.



Otro punto de escándalo para la sociedad española es la aparición de Biltu, la nueva marca de  Batasuna ETA, segunda fuerza en los ayuntamientos del País Vasco a partir de las elecciones municipales y autonómicas, en una pirueta legal que llena de vergüenza e indignación a los ciudadanos, al ver como el Tribunal Constitucional,  por un voto de diferencia, ha dado la razón a los los extremistas vascos, permitiéndoles en una evidente jugada política, llegar a presentarse en las listas electorales como si de demócratas se tratara, ejerciendo su tiranía no sólo por la fuerza de las armas, lo que es función de ETA, sino también por la de los votos de quienes piensan que son una fuerza política más, desprovista de toda relación con la banda terrorista, no se sabe si por ingenuidad o por simple ignorancia, o por ambas a la vez.



Por si todo esto fuera poco, la ruptura de negociaciones entre la CEOE y los Sindicatos, por no poder llegar a un acuerdo, sume aún más el clima laboral español en un atolladero que puede tener consecuencias aún más funestas que la que padecemos ahora, con más de cinco millones de parados. Sin embargo, Rubalcaba afirma que falta sólo “un cuarto de hora” para que el Gobierno apruebe la nueva Ley de Convenios Colectivos que dará una mayor flexibilidad interna a las empresas.
Por otra parte, Rajoy defiende a la Patronal de las acusaciones vertidas contra dicha asociación por parte de Zapatero y de miembros del PSOE, achacándole la culpa del fracaso de dichas negociaciones entre empresarios y sindicatos, y reprochado a Zapatero haberse desentendido del problema laboral, aunque el Presidente sí ha lanzado acusaciones contra la Patronal y la propia oposición, lo que ha calificado de injusto Rajoy. Además, ha recordado el líder del PP que “es necesaria una reforma laboral importante. Los gobiernos están para algo” y ha señalado también que  "Es evidente que el mercado de trabajo no funciona. Es el único país del mundo que ha destrozado el 14% del empleo privado"
Rajoy se ha mostrado partidario de que la nueva normativa  facilite la flexibilidad interna en las empresas, que haya costes salariales adecuados, y también apoya las medidas para mejorar la formación de los trabajadores, además de fomentar la colaboración privada eficiente con los servicios públicos de empleo y un mayor control  del gran problema del mundo laboral como es el del absentismo de los trabajadores.
Igualmente, Rajoy ha hablado de sus conversaciones con la canciller alemana, Angela Merkel, y el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, incidiendo en la importancia de ambos por el alto índice paro juvenil en España que alcanza el astronómico porcentaje del 45%, la mayor de Europa.
Todas estas cuestiones las ha planteado el líder del PP ante el auditorio de la XXVII reunión anual del Círculo de Economía en Sitges.
Con toda estos conflictos o frentes abiertos, es lógico pensar que si la primavera que está a punto de terminar para darle paso al verano ha sido y está siendo conflictiva, esta tensión política y social se trasladará al verano que los recrudecerá, a pesar de ser la estación de las vacaciones y los viajes, porque este año la economía va a dejar a muchos españoles sin vacaciones, sin trabajo y sin casa por no poder pagar la hipoteca.
La sensación de alivio de muchos al ganar el PP en las últimas elecciones va a tener un largo punto de espera para conseguir sus frutos, si el Gobierno actual sigue en sus treces de no convocar elecciones anticipadas, aferrándose a un poder que se le escapa de las manos por la propia voluntad de los electores que están hartos de oir mentiras, medias verdades y promesas sin fin que no se ajustan a la realidad de los hechos, pero sí han tenido que soportar las consecuencias de tanto desatino y tanto disparate.

22 enero 2011

Un año caliente y con malos humos






Los malos augurios para este año recién nacido, comenzaron en el otoño pasado y se agudizaron a principios de diciembre con la mal llamada huelga salvaje de los controladores aéreos que ni era tal huelga, ni tampoco salvaje, aunque pueda escandalizar esta afirmación a quienes se vieron perjudicados por tal situación anómala en los aeropuertos nacionales.
Y no fue una huelga porque no fue convocada reglamentariamente, ni reunió los requisitos necesarios y exigidos por la Ley para poder denominarse así al parón y abandono de los puestos de trabajos de los controladores aéreos que dieron una respuesta contundente y sin paliativos a la extraña decisión del Gobierno de sacar a la luz el Real-Decreto que permitía privatizar los aeropuertos españoles, competencia de AENA, y regularizar con rebajas consiguientes los sueldos de dichos técnicos aeroportuarios.
Todo esta situación de desmadre de controladores descontrolados, hizo que el Gobierno declarara el Estado de Alarma en todo el territorio nacional, lo que todo el mundo aplaudió, sobre todo los miles de afectados por dicha situación, aunque criticado por otras instancias y partidos políticos, entre ellas el PP, que denunciaron el oportunismo que significaba tal declaración de Estado de Alarma, ya que detrás de esa supuesta decisión forzada por la conducta de los controladores, se podían hallar otras intenciones no declaradas pero muy importantes a la hora de tomar dicha decisión drástica por primera vez en la historia de la democracia española. Y esas motivaciones ocultas se encuentran recogidas en la propia Constitución  en su Art. 116.2 y en el capítulo II de la ley orgánica 4/ 1981, de1 de junio, que regula los estados de alarma, excepción y sitio. El artículo 4 de la ley orgánica citada enumera las causas que pueden justificar la declaración del Estado de Alarma y que, entre otras, cita a la de”: paralización de servicios públicos esenciales para la comunidad y situaciones de desabastecimiento de productos de primera necesidad”.
Aunque este estado de alarma, no tiene carácter político en sus causas que lo motivan, ni tampoco supone una merma en los derechos de los ciudadanos a excepción del colectivo de los controladores aéreos que pasan a estar militarizados durante la duración de dicho estado de alarma, si ha levantado ciertas suspicacias en la oportunidad de su declaración porque, entre otras consecuencias muy importantes se pueden citar a que, una vez se haya declarado el estado de alarma y durante la duración del mismo, el Estado español  no podrá ser intervenido instancias superiores europeas, no tendrá que pagar intereses por la deuda externa y no podrá adelantar las elecciones generales. Todo esto muy conveniente para el Gobierno ante los rumores de que España podría ser intervenida en esos mismos días que se produjo el estado de alarma.
Muchos achacaron que la extemporánea promulgación del Decreto ante el que se rebelaron los controladores, un día antes del comienzo del puente de la Constitución, fue una provocación deliberada del Gobierno a dicho colectivo, porque sabía que no se quedaría de brazos cruzados ante un una merma considerable en sus remuneraciones, en su régimen de guardias y demás condiciones laborales, por el clima de crispación que ya existía en este colectivo, con el que el se habían roto todas las negociaciones.
Ante la evidente y esperada respuesta de los controladores, el efecto de ese gesto de fuerza y poder que tuvo el Ejecutivo al declarar el estado de alarma que prorrogó hasta después de Reyes, superando los quince días que marca la propia Constitución, se convertía también en una cortina de humo que tapaba la gravísima situación económica, los cuatro millones y medio de parados, la catastrófica cifra de la deuda exterior, los continuos disparates que han llevado a este país a la ruina, en una evidente contradicción entre los hechos y las afirmaciones optimistas hasta rayar el ridículo de un Gobierno que no solo tapaba la verdad, disfrazándola con tintes menos oscuros, sino que afirmaba lo contrario de la realidad, en un juego malabar de despiste ante la ciudadanía que, con ese estado de alarma, intentaba conjurar para demostrar que el Gobierno es fuerte y lleva las riendas, y los controladores eran los malos, pero sin explicar demasiado cuál es la verdadera realidad de los aeropuertos nacionales, muchos de ellos en estado de bancarrota, y ponían ante las cuerdas y como auténticos delincuentes a los controladores que pasaron a ser los chivos expiatorios de una situación mucho más peliaguda, difícil y crítica que afecta a intereses mucho más importantes en cifras económicas que las que supone el sueldo de un colectivo del que muchos españoles desconocen la realidad de su situación laboral que afecta a todos los viajeros de las líneas aéreas.
Además, la reciente prohibición de fumar en todos los espacios públicos, incluidos los alrededores de centros hospitalarios, colegios y demás centros sanitarios y docentes, hace temblar a los profesionales de la hostelería que aún no se han repuesto de los casi 60.000 euros, tipo medio, que han tenido que desembolsar hace pocos años para acondicionar sus locales con espacios reservados a fumadores, separándolos de los de no fumadores, y ahora se encuentran que el 30% de los empresarios de la hostelería tienen que despedir a uno de cada tres de sus trabajadores, por el descenso en la recaudación que supone la tajante prohibición de fumar, aliciente éste que ofrecían los que se gastaron una fuerte suma para no perder clientela entre los que fumaban y los que no y de los que lo habían prohibido totalmente, para ahorrarse un gasto tan alto que han demostrado ser innecesario por los cambios de timón del PSOE.
Además, a todas estas medidas contradictorias, cambiantes, perjudiciales para quienes tenían que luchar con los problemas de la crisis económica y la bajada de ingresos que supone, se añaden la congelación de las pensiones, el aumento imparable de parados, la supresión de los 426 euros a los parados que ya habían perdido el derecho a la prestación por desempleo, sustituida por una de 350 euros con requisitos que consisten en que quienes la perciban tendrán que realizar cursos que son igualmente inútiles. Los que no puedan acogerse a esta mínima ayuda  de 426 euros ahora suspendida, se sumergirán  en la auténtica mendicidad, sobre todo las familias que tienen varios o todos de sus miembros en el paro.
Como sigue el esperpento y el disparate si no fuera tan siniestro, se adopta otra medida de las que nos regala cada día este desgobierno, al decidir que en el Senado tendrán que pagar 12.000 euros por sesión para poder tener traductores de las diferentes lenguas vernáculas al castellano, olvidando la obligación que contempla la Constitución de que todos los españoles tienen el deber y el derecho de hablar el castellano, idioma oficial en el Estado español  del que, curiosamente, representan a sus ciudadanos los distintos senadores que han sido elegidos en los diferentes comicios y ,que una vez que salen de la Cámara Alta se entienden perfectamente y sin traductores en castellano, idioma común de todos los españoles sea cual fuere su procedencia. Todo ello, para que los grupos nacionalistas se apunten un nuevo tanto contra la propia Constitución y el Estado de Derecho en el que supuestamente vivimos.
Por otra parte, y a pesar de las afirmaciones del Gobierno sobre la buena salud de las Cajas de Ahorros españolas, se acaba de confirmar que también van a tener que ser intervenidas por el Estado para asegurar su liquidez y solvencia, lo cual lo tendremos que pagar entre todos los españoles, a pesar de los cantos de sirena del Gobierno que afirmaba hasta hace unos días que todo marchaba sobre rueda y estamos en el mejor de los mundos posibles y del país en el que se empiezan a ver brotes verdes y la situación era boyante y entraba España en el ranking de los países más solventes, etc.,etc.,etc.
Por todo lo anterior, hay que afirmar que este nuevo año ha nacido calentito política, social y económicamente, y además con malos humos, por el cabreo del personal, que intenta paliar el Gobierno con medidas más descabelladas cada día, sumando negativos a la economía nacional, empresarial y familiar, porque a pesar de que intentan que los españoles no fumemos por ser perjudicial para la salud, si quieren contentar a los empresarios hosteleros, diciéndoles que, aunque no se pueda fumar en sus locales, si pueden tener máquinas expendedoras de tabaco, en el colmo del sarcasmo y la burla.
Los españoles no fumaremos, aunque Hacienda seguirá recaudando dinero por las tasas del tabaco y los únicos que contaminarán las calles, los parques, los alrededores de clínicas, hospitales, colegios, guarderías y demás centros sanitarios y docentes serán los coches, quemando gasolina, pero ésa no es perjudicial para los pulmones de los ciudadanos que seguirán pagando  el carburante y llenando las calles de dióxido de carbono, porque, al fin y al cabo, la contaminación sólo afecta a las calles y en ellas también se puede fumar, como último recurso para los desesperados, porque lo que es malo para los pulmones es buenísimo para las arcas de la hacienda pública, y aunque los españoles no fumemos, o lo hagamos menos, el Gobierno está seguro que los ciudadanos van a echar humo, pero no del cigarrillo o la pipa, sino de la mala baba que se le está poniendo a todo hijo de vecino.